DIAGNÓSTICO FINAL
Ictus isquémico agudo en territorio de la arteria cerebral posterior izquierda con tejido cerebral salvable
DISCUSIÓN
TC craneal. Cuando llega un paciente con clínica de ictus, la primera prueba que se realiza es un TC craneal sin contraste, con el fin de descartar un ictus isquémico, hemorrágico u otras posibles alteraciones del parénquima. En este caso, buscaremos posibles hiperdensidades que podrían ser compatibles con un ictus hemorrágico, ya que la sangre aguda en TC simple aparece hiperdensa (blanca). También tenemos que buscar signos de isquemia, característicos por la pérdida de diferenciación entre sustancia gris y blanca, hipodensidades o borramiento de surcos. Otro posible signo de oclusión vascular seria el signo de la arteria hiperdensa. Por último, valoraremos masas o tumores, edema o desplazamientos de las estructuras del parénquima cerebral. En el caso de este paciente, no vemos ninguna de estas alteraciones. El TC de cráneo es normal, por lo que no vemos territorio cerebral afectado.
Angio-TC y TC-Perfusión cerebral. Estas pruebas permiten una valoración de la hemodinámica en el territorio cerebral, antes de que se hayan producido las alteraciones estructurales en el parénquima. Estas pruebas permiten valorar el árbol vascular cerebral y por tanto detectar oclusiones, estenosis y otras anomalías vasculares. En este caso, la imagen muestra una zona hipoperfundida (hipocaptante) en la perfusión sanguínea por lo que la alteración vascular se localiza en la región anatómica talámica y occipital izquierda, con un volumen sanguíneo conservado. En el tiempo de tránsito medio vemos la misma zona pero hipercaptante, esto quiere decir que la sangre tarda más en pasar por ese tejido, lo que refleja la hipoperfusión. La conservación del volumen sanguíneo cerebral junto con el aumento del tiempo de tránsito medio y la ausencia de alteraciones visibles en el TC simple sugieren penumbra isquémica, indicando la presencia de tejido cerebral potencialmente recuperable.
Por lo tanto, la clínica del paciente, la localización anatómica de la zona hipoperfundida, y la ausencia de alteraciones en el TC simple de cráneo indican un ictus isquémico en el territorio de la arteria cerebral posterior izquierda, con tejido cerebral salvable. A diferencia de un ictus hemorrágico, que puede deberse a la rotura de un vaso con extravasación de sangre, el ictus isquémico se debe a una falta de irrigación en el territorio cerebral y representa el 85% de estos. Por otro lado, el infarto cerebral se produce cuando debido a esta isquemia mueren las células cerebrales. Sin embargo, tal y como se da en este caso, el territorio isquémico no infartado es lo que se conoce como penumbra isquémica y con sus respectivos tratamientos es potencialmente salvable ya que no hay necrosis establecida o visible.
En cuanto a la clínica del paciente, esta se asocia a un ictus ya que cuando el tejido cerebral está isquémico, se altera la función cerebral y, por lo tanto, aparecen las manifestaciones clínicas típicas de un ictus. En este caso la hemianopsia homónima bilateral se debe a la afectación de estructuras antes del quiasma óptico, en este caso del lóbulo occipital, irrigado por la arteria cerebral posterior, donde se encuentra la corteza visual primaria.